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4 · Civilizaciones del mar vida cotidiana

La púrpura fenicia

hacia 1100 a. C. Tiro y Sidón (hoy Líbano)

En breve

La púrpura era un tinte rojo violáceo que se sacaba de pequeños moluscos marinos, los múrices. Para teñir un solo manto hacían falta miles de conchas, que se dejaban macerar en grandes tinas con un olor terrible. Por eso los tejidos de color púrpura costaban carísimos y los llevaban reyes, nobles y sacerdotes. Quizá el propio nombre de los fenicios viene de la palabra griega que designaba ese color.

Por qué es importante Todavía hoy, el violeta púrpura es el color del lujo y del poder.

Fuente: Encyclopaedia Britannica, «Tyrian purple»

Ilustración: La púrpura fenicia (Tiro y Sidón (hoy Líbano))
Ilustración creada con IA para Storiascopio
La púrpura fenicia: Tiro y Sidón (hoy Líbano)
Dónde: Tiro y Sidón (hoy Líbano)

Ficha para estudiar unos 5 minutos de lectura

La historia

El color más caro del mundo antiguo

Hoy un vestido violeta cuesta lo mismo que uno amarillo o verde. En la Antigüedad no era así: la tela de color púrpura podía costar lo que una pequeña fortuna, y en ciertos periodos solo los reyes, los sacerdotes y los grandes nobles tenían derecho a vestirla. El secreto de este color estaba en un animal minúsculo: un caracol de mar.

Del caracol al color

La púrpura se obtenía de algunos moluscos marinos de concha espinosa, llamados múrices. Las especies usadas eran sobre todo tres, hoy conocidas con los nombres científicos Bolinus brandaris, Hexaplex trunculus y Stramonita haemastoma. Dentro del cuerpo de estos animales hay una glándula que produce la sustancia de la que se saca el colorante. Durante el teñido el color cambia: parte de un tono azulado y se desplaza hacia el rojo violáceo. Es una pequeña magia de química que los antiguos observaron y supieron aprovechar.

El problema era la cantidad. Un estudioso, David Jacoby, ha calculado que doce mil múrices de la especie brandaris dan como máximo 1,4 gramos de colorante puro: más o menos lo bastante para ribetear un solo vestido. Por eso la púrpura era tan cara. Un historiador antiguo, Teopompo, escribió que en Colofón la púrpura se vendía a peso de plata.

El trabajo y el hedor

El escritor romano Plinio el Viejo describe el procedimiento. Se quitaba la glándula a los animales y se le añadía sal, luego se dejaba reposar el líquido durante unos tres días. Después se hacía hervir durante unos diez días en recipientes de estaño o de plomo, espumándolo continuamente, y de vez en cuando se probaba el color sobre una muestra de lana. Cuando el color era el justo, la lana se sumergía y luego se sacaba y se volvía a sumergir, hasta que tomaba el tono deseado.

Las fuentes antiguas coinciden en un punto: el olor era insoportable. Los moluscos se dejaban pudrir en las cubas. Un papiro egipcio se queja de que «las manos del tintorero huelen a pescado podrido». Según el Talmud, el texto de la tradición judía, a una mujer se le permitía divorciarse del marido si, después de la boda, él se había hecho tintorero.

El color de las olas y de la sangre

No existía una sola púrpura. Se obtenían matices distintos mezclando las especies y variando los tiempos: del rojo vivo al violeta oscuro. El color más precioso, según se dice, era un tono casi negro, parecido a la sangre coagulada, que quizá se obtenía sumergiendo la tela primero en un tinte y después en otro. El colorante principal es una molécula que contiene bromo: hoy los químicos saben describirla con precisión.

¿Quién había inventado la púrpura?

No lo sabemos con certeza. La producción para teñir telas está documentada entre los fenicios desde el 1200 a. C. aproximadamente, con posibles huellas incluso más antiguas, hacia el 1570 a. C. Pero en la isla de Creta se han encontrado montones de conchas de múrices que hacen pensar en una producción minoica ya entre los siglos XX y XVIII a. C., quizá antes que los fenicios de Tiro. Algunos estudiosos creen que el propio nombre «Fenicia» significa «tierra de la púrpura». La palabra griega phoînix podía indicar a un fenicio, pero también la púrpura e incluso el dátil.

Los griegos, a quienes les gustaban las historias, contaban que la púrpura fue descubierta por casualidad en la playa de Tiro por el perro de Heracles, que mordió un múrice y se encontró con el hocico coloreado. Es una leyenda, recogida por un autor del siglo II d. C., Julio Pólux.

Un color de reyes

Dado su precio, la púrpura se convirtió en signo de poder. Varios Estados aprobaron leyes que limitaban a ciertas personas el derecho a vestirla. En el siglo IV después de Cristo, en Roma, solo el emperador podía llevar la verdadera púrpura de Tiro. Por eso «vestir la púrpura» se convirtió en una manera de decir «llegar a emperador». En el Imperio bizantino la producción estaba controlada por el Estado y los hijos nacidos a un emperador ya en el cargo se llamaban «porfirogénitos», es decir, «nacidos en la púrpura».

En 1998 algunos estudiosos consiguieron rehacer el teñido con un procedimiento antiguo, por tanteo: mezclando en una cuba sal marina y potasa, obtuvieron lana de un violeta intenso.

Por qué ocurrió

La púrpura fue un éxito por dos motivos. El primero es la naturaleza: en las costas del Mediterráneo oriental los múrices abundaban, y entre las ciudades fenicias y otras zonas se podía organizar un trabajo de recolección y de teñido.

El segundo es la sociedad. En la Antigüedad los reyes, los nobles y los sacerdotes necesitaban signos visibles de su poder, y un vestido de un color rarísimo y carísimo se lo hacía entender a todos. Quien controlaba la púrpura controlaba un producto de lujo que se podía vender a los ricos de todo el Mediterráneo, y las ciudades que la producían se enriquecieron mucho.

Qué cambió

La púrpura dio gran fama y riqueza a las ciudades fenicias, en particular a Tiro, y contribuyó a que naciera su nombre. Junto con el comercio de madera y de vidrio, fue uno de los productos que llevaron los barcos fenicios por todo el Mediterráneo.

En la cultura occidental el violeta y el púrpura han seguido siendo durante siglos los colores del poder: en los mantos de reyes y emperadores. Incluso una expresión, «vestir la púrpura», recuerda aquel tiempo.

Hoy los colorantes violetas se fabrican en laboratorio y cuestan poco. Pero el caso de la púrpura enseña que el valor de las cosas depende del esfuerzo que cuestan y de lo raras que son. Las conchas de los antiguos múrices, encontradas a montones en las excavaciones, están entre las pruebas más directas de aquel comercio.

Personas y lugares clave

Personas

Plinio el Viejo
Escritor y estudioso romano del siglo I d. C.: en la «Historia natural» describe cómo se teñía la lana con púrpura.
Teopompo
Historiador griego antiguo, citado por haber escrito que en Colofón la púrpura costaba lo mismo que la plata a peso.
Julio Pólux
Autor griego del siglo II d. C. que recoge la leyenda del perro de Heracles.

Lugares

Tiro
Ciudad fenicia famosa en todo el mundo antiguo por su púrpura, llamada también «púrpura de Tiro».
Sidón
Otra ciudad fenicia de la costa del Líbano donde se trabajaba la púrpura.
Creta
Isla griega donde se han encontrado conchas de múrices que indican una producción minoica muy antigua.

Para saber

  • Para obtener 1,4 gramos de colorante hacían falta unos doce mil múrices.
  • Un papiro egipcio dice que las manos del tintorero huelen a pescado podrido.
  • La expresión «nacido en la púrpura» indicaba a los hijos de los emperadores bizantinos.
  • El nombre «Fenicia» quizá significa «tierra de la púrpura».
  • La leyenda dice que la púrpura fue descubierta por el perro de Heracles, que se manchó el hocico al morder un múrice.

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