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11 · Siglo XX (1900-1950) ciencia y técnica

El descubrimiento de la penicilina

1928 St Mary's Hospital, Londres, Inglaterra

En breve

En septiembre de 1928, el bacteriólogo escocés Alexander Fleming, en el St Mary's Hospital de Londres, vio que un moho había estropeado una de sus placas con colonias de bacterias. Pero alrededor del moho, las bacterias ya no crecían. Fleming llamó penicilina a la sustancia que producía el moho. Hasta principios de los años cuarenta, Howard Florey y Ernst Chain no lograron producirla en cantidad y usarla como medicina.

Por qué es importante Fue el primer antibiótico: desde entonces, muchas infecciones que antes eran mortales se curan con unas pocas pastillas.

Fuente: The Nobel Prize, «Sir Alexander Fleming – Biographical»

Ilustración: El descubrimiento de la penicilina (St Mary's Hospital, Londres, Inglaterra)
Ilustración creada con IA para Storiascopio
El descubrimiento de la penicilina: St Mary's Hospital, Londres, Inglaterra
Dónde: St Mary's Hospital, Londres, Inglaterra

Ficha para estudiar unos 6 minutos de lectura

La historia

Un laboratorio desordenado

A principios de septiembre de 1928 Alexander Fleming volvió de sus vacaciones a su laboratorio del St Mary's Hospital de Londres. Era un bacteriólogo escocés de 47 años, listo y curioso, famoso entre sus colegas también por el desorden de su mesa de trabajo. Antes de irse había dejado unas placas de vidrio con colonias de estafilococos, las bacterias que causan forúnculos, abscesos e infecciones graves.

Mientras ordenaba las placas, Fleming vio una rara. En un lado había crecido un moho verde azulado, llegado quizá del aire o de un laboratorio cercano. Alrededor del moho había un círculo vacío: allí las bacterias habían muerto o ya no crecían. Muchos habrían tirado la placa estropeada. Fleming, en cambio, se paró a mirarla: «Qué raro», le dijo a un colega.

El «zumo de moho»

El moho era un Penicillium, pariente de los que crecen en el pan viejo y en los cítricos. Fleming lo cultivó en un caldo y descubrió que el líquido mataba muchas bacterias peligrosas, como los estafilococos, los estreptococos y la bacteria de la difteria, sin dañar los glóbulos blancos de la sangre. Llamó a la sustancia «penicilina» y en 1929 publicó los resultados en una revista científica.

Fleming tenía un motivo especial para buscar un arma así. Durante la Primera Guerra Mundial había trabajado en hospitales militares en Francia y había visto morir a miles de soldados, no por las heridas, sino por las infecciones que venían después. Los desinfectantes de la época mataban las bacterias de la superficie, pero también estropeaban los tejidos y no llegaban al fondo.

Sin embargo, había un problema. La penicilina era muy difícil de separar del caldo, se estropeaba enseguida y se obtenía muy poca. Fleming y sus ayudantes lo intentaron, pero no eran químicos y no lo consiguieron. Durante diez años el descubrimiento quedó casi olvidado, como una curiosidad de laboratorio.

Oxford: la medicina se hace realidad

En 1939, cuando estallaba la Segunda Guerra Mundial, un grupo de la Universidad de Oxford retomó el artículo de Fleming. Lo dirigían Howard Florey, un médico australiano, y Ernst Chain, un bioquímico alemán de origen judío que había huido de la Alemania nazi. El bioquímico Norman Heatley inventó una manera de extraer y purificar la penicilina, con instrumentos improvisados: botellas de leche, bañeras, orinales de hospital. Un grupo de jóvenes, las «penicillin girls», se encargaba de cultivar el moho en cientos de recipientes.

El 25 de mayo de 1940 Florey hizo el experimento decisivo: infectó ocho ratones con una bacteria mortal y curó a cuatro con penicilina. A la mañana siguiente los cuatro ratones sin tratar habían muerto; los tratados estaban vivos. En febrero de 1941 la penicilina se probó por primera vez en una persona, Albert Alexander, un policía de Oxford con una infección gravísima. En pocos días mejoró de forma increíble; pero la medicina se acabó, aunque se intentó recuperarla de su orina, y la infección volvió. Alexander murió. Era la prueba de que la penicilina funcionaba y de que hacía falta mucha más.

La fábrica estadounidense

Gran Bretaña, en guerra, no tenía fábricas para producirla. En el verano de 1941 Florey y Heatley viajaron en avión a Estados Unidos. En un laboratorio del gobierno en Peoria, en Illinois, se descubrió que el moho crecía mucho mejor en un líquido que sobraba de la elaboración del maíz. Después se buscaron mohos más productivos por todo el mundo: el mejor salió de un melón enmohecido comprado en el mercado de Peoria. Las industrias farmacéuticas construyeron enormes tanques de fermentación y la producción se disparó.

Para el desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944 había millones de dosis listas para los soldados aliados. Después de la guerra la penicilina llegó a los hospitales de todo el mundo. En 1945 Fleming, Florey y Chain recibieron juntos el premio Nobel de Medicina.

La advertencia de Fleming

En su discurso del Nobel, Fleming dijo algo que entonces pareció un detalle: si la penicilina se usa mal, en dosis demasiado bajas o durante poco tiempo, las bacterias pueden aprender a resistir. Tenía razón. Hoy la resistencia a los antibióticos es uno de los problemas más graves de la medicina mundial.

Por qué ocurrió

El descubrimiento fue en parte suerte: una espora de moho caída en la placa justa, en el momento justo y con la temperatura justa. Pero la suerte ayudó a una persona preparada. Fleming llevaba años buscando sustancias que mataran las bacterias sin hacer daño a las personas: en 1921 ya había descubierto la lisozima, una sustancia antibacteriana presente en las lágrimas y en la mucosidad.

La necesidad era enorme. Antes de los antibióticos, una herida infectada, una neumonía o una infección después del parto podían matar en pocos días, y los médicos tenían muy pocas armas. En los años treinta habían llegado las sulfamidas, los primeros fármacos contra las bacterias, pero solo funcionaban con algunas infecciones. Fue la Segunda Guerra Mundial, con millones de heridos, la que empujó a gobiernos e industrias a apostarlo todo por la penicilina.

Qué cambió

La penicilina fue el primer antibiótico usado en grandes cantidades y cambió la medicina. Enfermedades como la neumonía bacteriana, la sífilis, la escarlatina y las infecciones de las heridas dejaron de ser mortales con tanta frecuencia. Junto con las vacunas, el agua limpia y una mejor alimentación, los antibióticos han contribuido a alargar muchos años la esperanza de vida.

Después de la penicilina, los científicos buscaron otras sustancias producidas por mohos y bacterias, y encontraron muchas: la estreptomicina contra la tuberculosis (1943), las tetraciclinas y muchos otros antibióticos. Sin antibióticos no serían posibles muchas cosas que hoy damos por sentadas, como las operaciones quirúrgicas, los trasplantes y los tratamientos contra el cáncer, que debilitan las defensas del cuerpo.

Hoy, sin embargo, algunas bacterias se han vuelto resistentes, justo como había previsto Fleming. Según un estudio publicado en The Lancet en 2022, en 2019 las infecciones resistentes a los antibióticos causaron directamente unos 1,27 millones de muertes en el mundo. Por eso los médicos recomiendan tomar antibióticos solo cuando los receta el médico, durante todos los días indicados, y no usarlos nunca contra los virus, como los del resfriado y la gripe, con los que no funcionan.

Personas y lugares clave

Personas

Alexander Fleming
Médico y bacteriólogo escocés (1881-1955). Descubrió la lisozima en 1921 y la penicilina en 1928; Nobel en 1945.
Howard Florey
Médico australiano (1898-1968), jefe del grupo de Oxford que convirtió la penicilina en un medicamento; Nobel en 1945.
Ernst Chain
Bioquímico nacido en Berlín (1906-1979), que huyó del nazismo; estudió la química de la penicilina; Nobel en 1945.
Norman Heatley
Bioquímico de Oxford: inventó la manera de extraer y purificar la penicilina.
Dorothy Crowfoot Hodgkin
Química inglesa: en 1945 descubrió la estructura de la molécula con rayos X; Nobel de Química en 1964.

Lugares

St Mary's Hospital, Londres
El hospital donde Fleming hizo el descubrimiento: su laboratorio es hoy un pequeño museo.
Universidad de Oxford
En la Sir William Dunn School of Pathology la penicilina se convirtió en un medicamento (1939-1941).
Peoria, Illinois (Estados Unidos)
El laboratorio donde se encontraron la manera y el moho adecuado para producirla en grandes cantidades.

Para saber

  • El moho más productivo para la penicilina se encontró en un melón enmohecido comprado en el mercado de Peoria, en Estados Unidos.
  • Fleming, Florey y Chain recibieron juntos el premio Nobel de Medicina en 1945.
  • Los antibióticos funcionan contra las bacterias, pero no contra los virus: no sirven para el resfriado ni para la gripe.
  • Antes de la penicilina, Fleming había descubierto la lisozima, una sustancia antibacteriana que se encuentra en las lágrimas.
  • La penicilina impide que las bacterias construyan su pared exterior: así, cuando crecen, se rompen.

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